Invasión Secreta: review de la serie de Nick Furia

28/07/2023
  • “Invasión Secreta” (“Secret Invasion”) ha concluido y puede verse entera ya en Disney +. En la siguiente crítica analizamos la serie protagonizada por Samuel L. Jackson y Ben Mendelsohn.

  • El 26 de julio se completó la apuesta veraniega de Marvel Studios para Disney: “Invasión Secreta”, una propuesta de espías que adapta de forma muy libre el evento homónimo del cómic y las primeras aventuras del cómic “Guerreros Secretos”.

    Y aunque ya sabíamos que poco o nada se iba a parecer a los cómics originales en los que se basa, también teníamos grandes esperanzas para “la serie de Nick Furia”. Deseábamos que esta fuera la que reflotara al tocado Universo Cinematográfico de Marvel, que en la Fase 4 comenzó a protagonizar una trayectoria que no ha acabado de convencer a todo su fandom.

    No ha sido así.

  • La alianza estratégica del productor Kyle Bradstreet (“Mr. Robot”) y el director Ali Selim (“Sweetland”, “Unabomber”), dos figuras que han destacado en el género del thriller y el suspense televisivo, ha hecho un flaco favor al producto final, e “Invasión Secreta” se diluye en el fondo del vaso como uno de los productos más grises del UCM y, posiblemente, también como uno de los más intrascendentes.

    A pesar de su pretendido papel como secuela oficiosa de  “Capitana Marvel” y de querer cerrar algunas líneas argumentales planteadas en otras películas como “Iron Man 3” o “Wakanda Forever”, se plantea como una serie que apenas ha logrado conmover al forofo medio marvelita. Incluso narrando temas muy potentes, propios de los cómics clásicos de la Casa de Las Ideas, y teniendo dentro a figuras tales como Samuel L. Jackson, Ben Mendelsohn y Olivia Colman, así como de una digna pero no especialmente brillante Emilia Clarke, “Secret Invasion” se postula como el patinazo marvelita de 2023.

    Pero, sigue leyendo. Porque hoy venimos con el cuchillo bien afilado.
  • Un título tan necesario como un bigote postizo para un skrull

  • Como ves, hoy rompemos la tendencia clemente de nuestro blog a la hora de hablar de un producto, y entramos a degüello. Intentaremos que no sea una costumbre, aunque ahora no vayamos a autocensurarnos más que lo justo y necesario para ofrecerte así una crítica lo más aséptica posible.

    Como ya planteamos en la crítica de su primer episodio,  “Invasión Secreta” es una serie prima hermana de “Falcon y El Soldado de Invierno”, ya que aborda la línea de los superespías, que se había dejado un poco de lado en favor del sector sobrenatural y cósmico de Marvel desde “Viuda Negra”.

  • Es decir, la presente producción de Disney + trataba de recuperar las bases de la serie “Agentes de SHIELD. Para quien no sepa de qué hablamos, esta última fue una serie de agentes especiales que fue injustamente desplazada de la continuidad al ser un título desarrollado en solitario por la división televisiva de Marvel, ajena a Marvel Studios.

    Y esta apreciación es la que plantea el primer problema: “Invasión Secreta intenta replicar lo que hicieran ya la otra serie. Pero en lugar de ir más allá y brillar, ejecuta el pastiche de una forma insulsa, insustancial y (algo) torpe.

    No solo no nos plantea nada nuevo, sino que, además, el desarrollo es lento, con idas y venidas traídas por los pelos y con secuencias que no hacen justicia al elevado presupuesto con el que cuenta. Que los siempre magnéticos Jackson y Mendelsohn sean el único aliciente para no despegarnos del televisor ya nos dice que la serie es un producto con un acabado bastante pobre y con múltiples defectos.

    Empezando por el desarrollo de su historia.

  • El relato en sí toma como excusa la “cuestión Skrull” ya presentada en la primera película de la Capitana Marvel para echar a andar esta trama. Y en cierta manera no es mala idea, ya que también sitúa en un contexto ciertos hechos sucedidos en “Spider-Man: Lejos de casa” y “Bruja Escarlata y La Visión” de cara al estreno de “The Marvels” (que reúne a las tres heroínas con el alias de Marvel).

    Pero su ejecución, ausente de color, forma y un sólido esqueleto sobre el que sustentarse, hace que perdamos el interés al segundo episodio. Máxime cuando su propia trama se dedica a eliminar sistemáticamente a los personajes más carismáticos o queridos de la serie mientras se mete de cabeza en zanjas de tropos previsibles y agujeros de guion propios de un escritor amateur.

    El tratamiento de los personajes tampoco es algo que resulte brillante. A pesar de tener oro sobre el que trabajar, no encontramos apenas diálogos memorables, y sí propuestas dramáticas cuanto menos pretenciosas, que harían sonrojar a cualquier profesional del medio con un mínimo de experiencia en el sector.

    Por un lado se reitera el concepto de héroe crepuscular, algo ya planteado no hace mucho y también con tristes resultados en la serie “Obi-Wan Kenobi”. Pero donde la de Star Wars logra que sintamos que hay una evolución en su protagonista, el Nick Furia de esta serie no refleja un tránsito de “vieja gloria derrotada” a “veterano renacido”. Muy a pesar, eso sí, de las dotes del actor encargado de dar vida al personaje.

    Luego, la forma en la que están escritos el resto de los personajes tampoco ha invitado mucho a que nos emocionáramos y a que, a lo largo de las cinco semanas siguientes al estreno de la serie, esperásemos con anhelo una nueva entrega. Encontramos numerosos Deus Ex Machina o desarrollo de escenas que resultan inverosímiles, si no contradictorias con las propias emociones y acciones de los personajes, así como de las reglas de un escenario determinado.

  • A esto hemos de aunar que la sensación de paranoia, ansiedad y opresión que “Invasión Secreta” prometía transmitir a su público no llega a sentirse. Peor aún, la sensación que nos llega es plomiza y opresiva. Pero carente de chispa. Quiere ser un “Jack Ryan” marvelita o un “24” con superpoderes, pero no acaba de dar con la tecla. Es como si los propios responsables de ella no supieran bien qué género y tono deben trabajar para llegar al público, y de ahí que se pierdan en un laberinto de malas decisiones creativas.

    Esta misma apreciación se nos traslada precisamente desde el momento en el que parece haber un miedo a usar skrulls con su apariencia real más allá de unas contadas escenas, por lo que la dicotomía entre “invasores e invadidos” tampoco se palpa ni se percibe. Los efectos especiales y el maquillaje, tan necesarios en una serie como la que nos ocupa, están empleados con cuentagotas, y cuando se recurre a él no diremos que nos abrume precisamente. El CGI es regulero y digno de producciones de la The CW en sus primeros años.

    Además, el discurso político y la adopción de Rusia como escenario para la mayor parte de la trama plantean un abrupto divorcio estético y discursivo que no acaba de cuajar del todo. Se quiere hablar de temas como inmigración, la frustración de los hijos de los migrantes y la sensación de desplazamiento social, pero solo se araña la superficie. Y como se abstiene de tratar cuestiones que pudieran personalizar a los skrulls y, en particular, a su líder Gravik (Kingsley Ben-Adir), otorgándoles dimensionalidad, tampoco llegamos a empatizar con el drama humanitario sobre el que gira la serie.

  • Sobre esto, cabe decir que la versión del villano principal, “Super Skrull”, que encarna Gravik en el UCM, partía de una buena idea. Pero su actor, Kingsley Ben-Adir, apenas defiende sus colores. Claro que tampoco acaba de tener un libreto digno para poder defenderlo.

    Que, además, este personaje se plantee de nuevo como un héroe trágico, incomprendido y corrompido por las tragedias personales nos hace añorar a aquellos malosos con mala baba porque “estaban escritos así”. La apología sistemática del villano como víctima de las circunstancias es un recurso del que se ha abusado demasiado y que nos hace pensar que existe cierto pánico en las oficinas de Marvel Studios a la hora de abordar a un antagonista cruel sin que, por fuerza, sea políticamente incorrecto o caricaturesco.

    Conclusión. “Invasión Secreta” nos resulta un “quiero y no puedo”, innecesario para el UCM y que se ha producido en base a la nefasta política de sobreproducción que el estudio de Kevin Feige ha acometido a instancia de su casa madre de Disney. Su posible fracaso debería alentar a sus productoras a aflojar el ritmo y apostar por calidad sobre cantidad para recuperar a todos aquellos devotos que han ido dejando el redil durante los últimos años.

    Dicho esto, no podemos decir que “Invasión Secreta” sea mala como tal. Pero tampoco es buena. Precisamente por esa total ausencia de concreción, que le arrebata el alma y el sabor, estamos ante una serie que va a pasar a los anales de los fans de Marvel como “una serie más”. Nada memorable, sin trascendencia futura y cuyos sucesos posiblemente carezcan de importancia para películas o series futuras.

    Hay elementos majos, pero muy desaprovechados. El principal, ya está dicho: la solvencia actoral de su elenco. Pero cuando ni un mano a mano entre el carismático Samuel L. Jackson y un Don Cheadle con una propuesta fuerte en el bolsillo levanta expectación, es que algo falla en el fondo del asunto.

  • Y con esto, nos despedimos desde Akira Cómics hasta septiembre, que será cuando nuestro blog regrese con más artículos, reseñas y recomendaciones lectoras.

Jesús Delgado


Periodista y fan de la vieja escuela. Comicófilo, seriéfilo y cinéfilo de pro. Donde los demás encuentran placer y ocio, yo además obtengo trabajo. Si tiene páginas y viñetas, puedo leerlo y analizarlo.

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