Crítica de “Ant-Man y la Avispa: Quantumania”

20/02/2023
  • “Ant-Man y la Avispa: Quantumania” ya se ha estrenado. Analizamos la primera cinta de la Fase 5 del Universo Cinematográfico de Marvel y tercera del Hombre Hormiga.

  • La Fase 5 del Universo Cinematográfico acaba de dar su pistoletazo de salida. “Ant-Man y la Avispa: Quantumania” llega a los cines, trayendo consigo de la mano al que será el gran villano de la nueva saga de películas: Kang “El Conquistador” (Jonathan Majors). Así, esta tercera entrega de las aventuras de Scott Lang (Paul Rudd), el actual Hombre Hormiga/Ant-Man, le lleva de vuelta al mundo microscópico, el Reino Cuántico.

    Recordemos que este escenario no es nuevo para el héroe. Por un lado, ya se había adentrado fugazmente en él en anteriores cintas y, por otro, las reglas físicas de dicho lugar jugaron un papel crucial en la trama de “Vengadores: Endgame”.

  • Sin embargo, en esta ocasión la cosa se complica, ya que no se trata de una mera incursión en el Reino Cuántico. Debido a un accidente doméstico, Scott y sus aliados serán secuestrados por una fuerza maligna que ha convertido este espacio en su prisión y su dominio. Solo el trabajo conjunto de tres generaciones de hombres hormigas y avispas logrará evitar que un cataclismo se extienda por el Multiverso mientras tratan de regresar a casa.

    Peyton Reed dirige por tercera vez a Ant-Man. Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael Douglas, Michelle Pfeiffer, Jonathan Majors y Kathryn Newton son los protagonistas de “Ant-Man y la Avispa: Quantumania”, que además cuenta con la participación de Bill Murray, Corey Stroll y William Jackson Harper.

  • Camino a Dinastía de Kang

  • Bueno, entramos en faena con la crítica de “Ant-Man y la Avispa: Quantumania”. No obstante, antes de seguir, te avisamos de que puede haber algún comentario o elemento implícito en esta reseña que pueda sugerir destripe o spoiler. Aun así, intentaremos ser todo los sutiles que podamos a este respecto.

    Dicho esto, adentrémonos en el Reino Cuántico.

  • “Ant-Man y la Avispa: Quantumania” no puede verse solo como la tercera parte de la trilogía de Ant-Man. Se debe entender como el equivalente cinematográfico del cómic de apertura de un evento crossover. En este sentido pierde esa esencia semi independiente de la que había gozado el Hombre Hormiga del UCM, cuyas peripecias estaban un poco al margen de las de los Vengadores principales.

    Así, en esta película se invierte la tendencia. Serán precisamente las acciones de Scott las que prendan la mecha de los eventos que culminarán en las dos últimas cintas de la Fase 5: “Vengadores: Dinastía de Kang” y “Vengadores: Secret Wars”.

    Precisamente por este planteamiento, la presente producción se aleja de los postulados más contenidos y autoconscientes de anteriores entregas. Mientras que, en las dos primeras películas, el escenario se circunscribía a San Francisco y mezclaba géneros de suspense y comedia, aquí se añaden elementos de ci-fi dura y space opera. Una decisión que se entiende en el contexto del rumbo que está tomando el UCM, pero que rompe bastante respecto a lo que Peyton Reed no tenía acostumbrados.

  • De hecho, tomar los derroteros fantásticos es un acierto a nivel de discurso, puesto que ve crecer a los personajes, sacándolos de sus zonas de confort. También implica tomar ideas de Jack Kirby (co-creador del Hombre Hormiga) y el uso de su riquísima paleta de colores en la Gran Pantalla. Algo que siempre es grato, pues nos aleja del manoseado realismo de presentación.

    Tanto es así que, posiblemente, una de las virtudes de “Ant-Man y la Avispa: Quantumania” sea precisamente esa: ese uso del color sin complejos. Tener trajes coloridos y diseños tan elaborados y fantásticos es un soplo de aire fresco, pues toma una distancia necesaria con respecto a los tonos grises y los trajes de cuero negro que tanto daño han hecho a la larga al concepto de superhéroe en el cine.

    ¡Más aún! Nos atrevemos a decir que el vestuario es una de las grandes bazas de esta película. Su máximo exponente no lo encarnan sus protagonistas, sino su villano. El Kang de Jonathan Majors, sobre el que luego hablaremos con más profusión, luce uno de los trajes más vistosos y fieles al cómic que hemos visto en el cine. De hecho, dignifica al Kang de los cómics y lo convierte en una amenaza carismática e imponente.

  • Sin embargo, no todo es maravilloso en esta cinta ni podemos hablar de decisiones acertadas por sistema después de ver el producto final.

    Para empezar, tenemos un desarrollo algo lento de cinta, con un ritmo al que le cuesta arrancar. Y, cuando lo hace, la cantidad de tropos y convencionalismos a los que recurre son tan habituales y reiterados en las producciones de Marvel Studios que la trama se vuelve predecible desde la mitad de la película. Un vicio inherente del UCM, por cierto, sobre lo que se atrevió a bromear “She-Hulk: Abogada Hulka” precisamente durante su episodio final.

    Por otro lado, que “Ant-Man y la Avispa: Quantumania” sea una cinta amable y de humor más bien blanquito no nos debería extrañar, puesto que su equivalente es el helado con sabor de vainilla con cookies: confortable, dulce, satisfactorio pero con un punto justo de rebeldía. Y sabíamos qué veníamos a consumir, por lo que nadie debería considerar que le han engañado.

    Desgraciadamente, aceptar esto también implica aceptar que ciertas decisiones trágicas que podrían dar más vida a la trama sean cercenadas de raíz. De esta manera, el “buenismo” del UCM ahonda la brecha entre el Scott Lang de los cómics y el del cine. Obviamente, esto también debe entenderse en base a decisiones de marketing, ya que las tendencias actuales no invitan a resoluciones dramáticas a largo plazo. Máxime con “Guardianes de la Galaxia Vol. 3” a la vista, en la que se nos ha augurado la muerte de varios protagonistas.

  • Además, la masiva realización de producciones audiovisuales de Marvel Studios también pasa factura a esta “Ant-Man 3. Ya desde “Eternals” (si no un poco antes) detectamos serios problemas en los efectos especiales y en el acabado digital. De ahí que la calidad visual de las películas y series del estudio resulten bastante pobres en su lanzamiento. Y, en eso, esta película no corrige el curso.

    Esta pérdida de calidad, por ejemplo, se percibe en la puesta en escena de MODOK, cuyas escenas con la cara descubierta pueden romper mucho al espectador exigente. No tanto por la identidad del personaje, ojo, sino por cómo se ha digitalizado la deformidad de sus facciones para adecuarla a la fisonomía propia de su diseño.

    Aun así, si aceptamos la película como un producto palomitero de serie-B (que no deja de ser eso), podemos ser clementes en este apartado. No obstante, los estándares actuales dificultan bastante esta piedad por parte de la crítica más puntillosa.

  • Su poder solo es hablar con hormigas… ¿Y qué?

  • En general “Ant-Man y la Avispa: Quantumania” cumple. Y lo hace por la premisa que arrastra desde su primera película: nadie espera ni da un duro por Ant-Man, considerándolo el “menor de los héroes de Marvel”. Y, claro, luego llega al cine y da sorpresas con películas que, sin ser bombazos, funcionan bien y son majas.

    Con todo, la ausencia de Judy Greer, Michael Peña, David Dastmalchian y otros secundarios se hace notar mucho, puesto que la carga cómica se dispersa bastante. Un elemento acentuado por el infrautilizado Bill Murray, al que se le podía haber sacado mucho más brillo, en honor a la verdad. Pero, si lo pensamos bien, el tema central de la película también es otro y entendemos que la vis cómica se gestione de otro modo.

  • Se trata de poner el foco en el quinteto formado por Rudd, Lilly, Pfeiffer, Douglas y Newton. Es decir, los homólogos de los Hombre Hormiga, Avispa y Estatura de los cómics. Una cuestión que no solo se sabe desarrollar, sino que el director explota aprovechando el buen hacer de estos actores.

    Huelga decir que Michelle Pfeiffer llena la pantalla ella sola en sus escenas, con trabajos apenas físicos y que demuestra el gran valor actoral que sigue siendo. Michael Douglas dignifica a Hank Pym con escenas en las que el personaje recobra una grandeza de la que las Fase 2 y 3 le privaron. Y Kathryn Newton se gana su inclusión en este universo fílmico, haciendo una Cassie Lang muy digna.

    ¿Qué más decir? Si bien Rudd y Lilly defienden con dignidad sus respectivos roles protagonistas, aquí el caviar sobre la mesa lo pone Majors. Actor de moda y tremendamente solvente, el intérprete de “Territorio Lovecraft” y “Creed 3” demuestra que es un profesional agradecido, pues es capaz de resolver con solvencia el papelón de encarnar a diferentes versiones de un mismo personaje, separadas por tiempo, espacio y realidad.

  • Así, su Kang dista mucho de la versión del mismo personaje que vimos en “Loki. Y no solo eso: capta perfectamente los manierismos propios del villano, su expresión corporal y su psique, y los traslada con sumo tino a la pantalla. De hecho, incluso el desarrollo de su trama y su destino dentro de la película es fiel respecto a la historia que hemos leído en cómic. Por lo que nos quitamos el sombrero. Más todavía, las dos secuencias post-créditos nos revelan por qué Majors nos va a brindar al malo más espectacular a nivel interpretativo de todo el UCM. No te diremos nada sobre estas. Solo que será mejor que te agarres, porque vienen curvas.

    Y ahora, te vamos a dar una de cal y otra de arena. Si Kang es redondo, MODOK debería haber estado a la altura. No ha sido así y creemos que podría haber estado mucho mejor.

    Pero, atendiendo al malogrado uso de IMA en “Iron Man 3” y que resulta difícil encajarlo en la continuidad, este no es el villano más desaprovechado que hemos visto, a fin de cuentas. Sirve como vehículo narrativo y alivio cómico y, al menos, es consecuente con el nivel de patetismo que inspira el personaje original. Por lo que aprueba en lo tocante a su inclusión en el UCM.

    E insistimos, MODOK no es la peor adaptación de un antagonista que hemos visto ni al que menos chicha se le ha sacado. El Malekith de Christopher Eccleston o el Aldrich Killian de Guy Pearce aún ostentan ese infame y dudoso honor. Por lo que sí, admitimos que esta es una de las partes más injustamente sacrificadas del UCM. Pero, por lo menos, su origen y uso nos parecen acordes a las necesidades del guion. Sobre todo, si lo encuadramos dentro de la propia trama intestina de las películas de Ant-Man.

  • Concluimos diciendo que “Ant-Man y la Avispa: Quantumania” no es la obra revolucionaria que los esnobs del cine y el sector más pretencioso pretenden que sea cualquier nueva película del género de superhéroes. Es un film palomitero, de aventuras, que trata de entretener. Y en este campo cumple sin más y te hace desconectar del mundo real durante dos horas y cuarto, aproximadamente, logrando así su cometido.

    Se le nota que tiene cariño por los cómics y que ha habido cierta documentación y cuidado a la hora de adaptar, a pesar de las libertades; y pone la primera piedra para una saga llamada a cimentar aquello con lo que se experimentó en la controvertida Fase 4.

  • Vamos, que a nosotros, en Akira Cómics, nos ha gustado. No estará entre nuestras favoritas, pero sí nos ha arrancado alguna sonrisa. ¿Pero qué más podemos pedir? ¿El corazón del Reino Cuántico?

Jesús Delgado


Periodista y fan de la vieja escuela. Comicófilo, seriéfilo y cinéfilo de pro. Donde los demás encuentran placer y ocio, yo además obtengo trabajo. Si tiene páginas y viñetas, puedo leerlo y analizarlo.

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