Dune: Denis Villeneuve sale airoso del empeño

20/09/2021
  • Este fin de semana muchos de vosotros han disfrutado de la nueva película de “Dune”. En Akira Cómics también la hemos visto y compartimos nuestras impresiones con vosotros.

  • Vamos a partir de algo que nadie que conozca medianamente la obra podrá negarnos: reproducir fielmente todos los matices, detalles lisérgicos, giros argumentales y todo tipo de paranoias mentales que los protagonistas sufren en varios planos no es posible.

    Dune” es una obra larga, que da mucha importancia a la introspección de los personajes, a su mundo interior, a sus planteamientos estratégicos a medio y largo plazo y, encima, se producen muchos acontecimientos importantes (fundamentalmente hallazgos, golpes de mano y muerte de ciertos personajes con peso en la trama) fuera de la línea narrativa.

    Además, “Dune” es una obra con una longitud apreciable y que, pese a que narra una serie de acontecimientos, lo hace de manera sobria, sin caer en excesos: los enfrentamientos mentales y políticos se nos presentan como si fuese una partida de ajedrez (fintas en las fintas de las fintas) y tienen mucho más peso en el desarrollo de la historia que los enfrentamientos militares.

  • Bueno, pues Villeneuve lo hace bien. Los conocedores del libro observaremos que nos ha arrebatado escenas que podemos considerar fundamentales dentro del desarrollo de la historia, y que se detiene en otras grandiosas y llenas de acción que, sin ser fundamentales (sabemos que Frank Herbert despacha la toma de Carthag y Arrakeen en pocas líneas pese a adivinar la férrea defensa de las tropas Atreides), sí que sirven para llenar la pantalla y mantener firme al espectador en su silla.

    No obstante, hay que reconocer una cosa: Denis Villeneuve se ha empapado de “Dunepara hacer esta película. Obviamente, no va a satisfacer a todo el mundo, pero está llena de detalles que prueban que el director ha hecho sus tareas, porque quizá no estén reproducidos y reflejados como nosotros queremos… pero los vemos.

    Y un par de los ejemplos más claros que podemos daros sin llenar esto de spoilers (al menos, de momento, que luego avisaremos), es la presencia de la Biblia Católica Naranja, que se ve en manos de múltiples personas; así como la sempiterna presencia del viejo duque Paulus Atreides, padre de Leto Atreides.

  • Y, con toda probabilidad, esos detalles, que son la parte más recomendable de la película, son también su punto más débil, en el sentido de que muchos de esos guiños sólo son visibles para el espectador que conozca el Duniverso, pero deje al espectador neófito un poco como estaba, sin llegar a apreciar los matices que a los fanáticos de esta saga no nos pasan desapercibidos.

    Se aprecia también que esta adaptación de Dune bebe en muchos aspectos de la primera adaptación de David Lynch de 1984, y que toma muchas referencias de los diseños que, en su día, realizó H.R. Giger para el Dune” de Jodorowski y que Juan Giménez pulió para reutilizar los conceptos paraLa casta de los metabarones”.

    Y, ya que hablamos de los diseños, tanto el casting, como el vestuario, los diseños de naves espaciales, las distintas uniformidades de las Casas, edificios y demás es todo impecable. El espectador reconoce en el acto a las distintas facciones y se localiza en los escenarios con facilidad. Eso sin dejarnos en el tintero la solemne grandiosidad que las escenas compuestas por Villeneuve transmiten (lo comprenderéis en cuanto podáis verla).

  • El punto flaco es que la película termina de manera súbita, sin dejar cerrado ningún punto de la trama, con un final totalmente abierto, así que la pregunta que se me plantea es: ¿realmente, pese a que la adaptación sea digna, funciona como película de ciencia-ficción en sí misma, o habrá que esperar a que la saga esté completa? Eso, amigo lector, lo dejo a tu discreción, pero debemos reconocer que merece la pena el disfrutar de la construcción de la que, sin duda, terminará siendo una obra de arte.

    Villeneuve ha arriesgado y, de momento, le está saliendo bien. Como os comento, “Dune” es una adaptación muy potable. Pero este artículo no termina aquí.

  • Curiosidades observadas en “Dune”

  • Vamos a por cosas sustanciosas, detalles curiosos que pueden pasar desapercibidos para los espectadores convencionales.

    Lo primero que llama la atención es el depurado, funcional, exótico y letal sistema de lucha con armas blancas que observamos en la película. Los poquitos que me conocéis sabéis que, además de haber sido esgrimista durante varios años, soy un gran aficionado al mundo de las armas blancas… y ese estilo me resultaba vagamente familiar.

    Pensé en elementos de kobudo, pensé también en adaptaciones de técnicas de mensur, pero la pista me la dieron los bajorrelieves que podéis apreciar en segundo plano dentro de lo que es la sala de entrenamiento en Castel Caladan: se trata de un arte marcial persa llamada rostami (de la que podéis ver un ejemplo aquí), desarrollada a finales de los años 30 del siglo pasado intentando reconstruir las técnicas reflejadas en las esculturas y bajorrelieves de los guerreros de la Persia Aqueménida.

     Aquí y aquí podéis apreciar un ejemplo de esos bajorrelieves para que podáis ejercer la comparación con la película. Un arte marcial funcional, vistoso y exótico que pasará desapercibido para un ojo inexperto.

  • Lo segundo con lo que todos pegaremos botes en el asiento es el funcionamiento y desempeño –por fin– de los ornitópteros aunque, técnicamente, son más bien ortópteros. Su diseño y funcionamiento es totalmente creíble y funcional, y no se puede negar que beben de actuales helicópteros militares: los ortópteros Atreides parecen desarrollados a partir del Sikorsky UH-60 Black Hawk, los Harkonnen diría que están sacados del Mil Mi-24, de demoninación OTAN Hind; y aparece también una tartanita que juraría que ha sido desarrollada a partir del Hughes OH-6 Cayuse. En todo caso, es una gozada verlos en movimiento.

    En tercer lugar están los diseños de las fragatas de transporte: como ejemplo claro, es muy significativo que las fragatas Atreides, procedentes de Caladan –planeta acuático–, tengan forma de casco de barco. Son esos detalles los que ayudan a dar visos de verosimilitud al realismo de presentación y a facilitar la inmersión del espectador.

  • Proseguimos con la eficacísima representación de los escudos personales Holtzman, los culpables de que en pleno año 10.000 se haya vuelto al combate corporal con armas blancas y armaduras en detrimento de las armas de fuego (estupenda también la representación de las pistolas maula, diseñada para disparar agujas envenenadas mediante un mecanismo de resorte).

    Ya sabéis: para penetrar el escudo hay que obrar con calculada lentitud (perfectamente visible en cierta escena de bombardeo: fijaos bien en las bombas que hacen impacto) porque, si impactas rápido, el golpe rebotará.

  • ¿Y qué decir de los idiomas? David J. Peterson, el creador de los idiomas deJuego de Tronos”, se ha encargado de ello. Y, partiendo de la base de que el inglés nos refleja el Galach imperial, escucharemos ejemplos de Chakobsa, el Azhar de las Bene Gesserit, los dialectos Fremen -obviamente-, el Tamashek de las tropas Sardaukar imperiales y, cómo no, los gestos del lenguaje de batalla Atreides. Para mi demérito, no llego a descifrar qué lenguaje habla el doctor suk Wellington Yueh.

    En definitiva, lo que os dije en un principio: no se puede negar que Denis Villeneuve se ha empapado de “Dune. Y creo que es una película disfrutable de principio a fin, aunque los más gruñones siempre le sacaremos pegas. Si no la habéis visto, id a verla. Os sorprenderá gratamente.

    Así que, como siempre, en Akira Cómics siempre estaremos a vuestra disposición para comentar los pormenores de la película e intercambiar impresiones con vosotros.

    Pero… ¡No se vayan todavía, que aún hay más!
  • El punto de vista del gruñón, lleno de spoilers

  • Insisto: antes de seguir leyendo, os aviso de manera clara de que este texto estará LLENO DE SPOILERS. SPOILERS POR DOQUIER. SPOILERS POR TODAS PARTES. O sea: que, como no quiero REVENTARLE LA PELÍCULA a nadie, si no quieres llevarte SORPRESAS DESAGRADABLES no sigas leyendo.

    Entiendo que, a estas alturas, ha quedado claro para todo aquel que sepa leer que, a partir de aquí, HAY SPOILERS GORDOS. Si seguís leyendo, es bajo vuestra propia responsabilidad. ¿Ha quedado claro para todo el mundo? Bien. Vamos allá:

  • Pese a que el director ha probado conocer el universo de Dune, hay huecos y pequeños tramos en la trama que no podemos dejar pasar (pese a que, insisto, me ha encantado la película).

    En primer lugar, rompen el misterio de la figura de Liet. Uno de los picos dramáticos de Dune es descubrir que el planetólogo imperial es aquella figura casi mítica a la que los Fremen llaman Liet. Aquí el personaje es presentado directamente como la doctora Liet Kynes, con lo que se cargan toda la mística del personaje. Su muerte tampoco se parece nada a la original del libro, aunque este último es un detalle menor que no aporta a la trama.

  • Otro de los peores detalles es la interpretación de Lady Jessica… horrible. No sé si es debido a una mala interpretación del personaje por parte del propio Villeneuve, o es cosa de una mala dirección de actores. Pero… ¿Qué es eso de que una Bene Gesserit sea tan sentimental hasta el punto de ir nerviosa y llorando por los pasillos?

    Las Bene Gesserit se caracterizan precisamente por la represión y el control de sus emociones. De acuerdo que, como todo transcurre en sus pensamientos, es una concesión para que el espectador pueda percibir lo que realmente siente, pero… es otro detalle que se carga a un personaje clave.

    Otro punto que los aficionados esperábamos, y nos hemos quedado con un palmo de narices, era ver el toque trovador tocando el baliset de Gurney Halleck, puesto que ya en la versión de “Dune” de 1984 esa escena quedó fuera del metraje final (aunque podéis verla aquí).

    En esta película ese detalle brilla por su ausencia. De hecho, la única aparición de su célebre baliset es una vista parcial del mástil cuando le despiertan para informarle de la caída de los escudos. Es irritante que pongan a un gaitero que nadie sabe de dónde demonios colorados ha salido, y no se vea el célebre baliset de Gurney Halleck por ninguna parte.

    Podrían haberlo sacado tocando en la pequeña reunión cuartelera con Duncan Idaho en los barracones, o tocando en su cama cuando le van a dar la alarma –por poner dos puntos en los que podrían haberlo puesto sin aumentar el metraje–. Pero no presentar su célebre rasgo alternativo de identidad me parece un error.

  • Por lo demás, la escena de las palmeras datileras podría haberse suprimido (aunque aparece en el libro), ya que pienso que habría aportado más al desarrollo de la trama el descubrimiento del jardín secreto por parte de Jessica, en el que descubre el aviso de Margot Fenring en el envés de una hoja.

    Y, ya que hablamos de los avisos –que reciben varios–, en esta película aparecen con una innecesaria sutileza y, precisamente, el más patente de todos –el de la Shadout Mapes– no se produce.

    Y, ya que hablamos de la Shadout Mapes… ¿Qué es eso de que, tras desenvainar el Crys, se entregue sin más, y sin que la hoja pruebe la sangre? Es un error de raccord o un corte mal calculado, puesto que posteriormente, en el encuentro de Paul con Stilgar, Villeneuve se preocupa de que ese detalle aparezca representado.

    Como acabamos de sacar a colación a Stilgar y los Fremen, hay otro pequeño detalle: en el libro se deja claro que los Fremen tienden a no utilizar en sus destiltrajes los guantes, que reservan exclusivamente para los trabajos pesados, y emplean en su lugar las hojas de creosota para inhibir la transpiración. Y, desde luego, no manejan sus armas blancas con guantes.

  • Más cosas: aunque la sutileza de la comunicación telepática (visible con un leve movimiento de cabeza) y el trance mental (los ojos en blanco) son visibles, no se deja claro el papel exacto que tiene un mentat, así como no se hace alusión alguna al consumo de jugo de safo (culpable, por otra parte, de las manchas labiales que aparecen, pero nadie explica de qué vienen o qué pintan). Tampoco se habla ni se explica mínimamente la importancia del condicionamiento imperial de la escuela suk, aunque el diamante negro que lo atestigua sí que está presente.

    La habitación de Paul en Arrakeen tampoco está bien reflejada. Se deja muy claro en su descripción que le encanta el pilotaje, y que se diseñó expresamente una habitación que le llamase la atención a base de que le recordase la cabina de mandos de un ornitóptero (detalle que facilita el intento de atentado con el cazador buscador), nada que ver con esos motivos relacionados con la fauna.

    Causa también cierta desazón el apreciar que Vladimir Harkonnen está poco aprovechado. Es comprensible, dado que la mayor parte de su lado más retorcido y sádico se ve en sus relaciones con Feyd-Rautha –que no aparece en esta película–. Pese a todo, se intenta compensar dándole cierto protagonismo extra: por ejemplo, a Yueh se lo carga el mentat Piter de Vries, no el barón Harkonnen. Así y todo, este es otro detalle menor que no afecta al desarrollo de la trama.

    Y hay más puñetitas, aunque no aportan nada. ¡Os invitamos a los más aficionados a que compartáis con nosotros vuestros puntos de vista! Como siempre, en Akira Cómics estaremos encantados de intercambiar impresiones con vosotros.

Francisco Javier Illescas Díaz


Amante de la lectura desde antes de saber leer. Dueño de un ojo certero para discernir hasta los más nimios detalles. Gran aficionado a la Historia y azote de gente poco documentada.

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