En el año del Señor de 1589 no llegan peregrinos a Santiago de Compostela. La reforma protestante, la peste, las guerras con el turco, con Francia, con Inglaterra, las demandas contra el voto de Santiago… Compostela se hunde.
Pero el rey Felipe, en El Escorial, unificadas las coronas de España y Portugal en un imperio donde no se pone el sol, tiene otras preocupaciones. En Inglaterra arden las iglesias, en Flandes destruyen retablos y el Turco ahorca sacerdotes.
Además, tras el descalabro de la Felicísima Armada en el canal de la Mancha, Isabel de Inglaterra se ha aliado con el despechado heredero portugués, los rebeldes flamencos, los franceses e incluso con Marruecos, y prepara su venganza. Santander, Cádiz, A Coruña levantan fortalezas, reparan barcos, reúnen hombres. Y Compostela, faro de la cristiandad, tiembla.
En este convulso escenario, un ladrón, un hombre de los Tercios experto en las temidas minas de asedio, Balboa Barrabás, lleva treinta años huyendo de su pasado. Con el corazón roto por culpa de sus propias mentiras, se verá obligado a recorrer el Camino de Santiago, algo que juró que no volvería a hacer jamás, para recuperar a la mujer que ama, a la que ha traicionado, y salvar miles de vidas.
Tras Ultreia y Suseia, y completando la saga «Compostela», Santiago explora la redención y la espiritualidad del camino y describe el momento más peliagudo de la historia jacobea, cuando las reliquias del apóstol desaparecieron durante casi tres siglos.