Luces, cámara, acción… y un monstruo viscoso que quiere ser famoso. ¡Nadie dijo que el cine fuera fácil!
James ha decidido rodar una película de monstruos. Tiene cámara, tiene guion y tiene a Henry y Ed, que harán lo que puedan. Ninguno sabe muy bien en qué se han metido pero están ahí. El único problema es que no tienen monstruos. Así que hacen lo más lógico: abren un libro de magia y los invocan.
De ahí sale Goomi. Goomi es verde, es pequeño, es viscoso y tiene unas ganas tremendas de salir en pantalla. El detalle es que no da miedo. Ninguno. Pero eso a Goomi le importa bastante poco, porque resulta que conoce a gente. A mucha "gente".