Daisy está cansada de su mala suerte en el amor. Encima, desde que el alcalde Kelly soñó con que sobre su floristería flotaba una nube oscura, el negocio va cada vez peor. ¿Cómo escapar de la maldición?
Elliot acaba de llegar a Dream Harbor y sigue adaptándose al pequeño pueblo tras su divorcio. Hasta ahora ha evitado pisar la floristería. Si el alcalde está en lo cierto, lo último que necesita es más mala suerte.
Cuando un día cruza el umbral de la floristería, Elliot no imagina que ese pequeño paso le cambiará la vida. Quizá la mujer con peor suerte de todo el pueblo descubra que, igual que las flores se abren con la primavera, el amor se presenta de la manera más inesperada.