Huérfano criado por las prostitutas de un saloon, Lincoln está enfadado con el mundo entero. Odioso, malo y malintencionado, consigue que todo el pueblo le deteste. Errando por las carreteras del Lejano Oeste, este sinvergüenza hace un encuentro decisivo: Dios en persona. Se trata de un anciano bajito con sombrero mejicano que emprende la difícil tarea de reconvertir a nuestro antipático héroe en un justiciero bueno y feliz. Gracias a un pacto de inmortalidad entre Lincoln y Dios, se pone en marcha un extraño equipo lleno de humor y cinismo. Reunimos en este integral sus tres primeros álbumes. Da la impresión de carecer totalmente de ese equipaje pesado que puede ser la conciencia o el pasado. Eso sí, no parece feliz con Dios y su “compañero”, el Diablo.