Review Wonder Woman: Mi nombre es Diana de Themyscira

19/06/2017
  • Hoy te traemos un acercamiento al personaje de Wonder Woman y una breve reseña de la película que se acaba de estrenar en cines.

  • A Batman se le suele llamar ”El Caballero Oscuro” (“Señor de la Noche” en Latinoamérica), o “El Cruzado de la Capa”. Superman es coloquialmente “El Hombre de Acero”, o “El Último Hijo de Krypton”. Aquaman es el “Rey de Atlantis” y “Señor de los Siete Mares”. Creo que se entiende.

     Los superhéroes suelen tener estos pseudónimos rimbombantes que sirven para destacar los aspectos más determinantes que les definen, o remarcar su personalidad.

    Da igual quién haya bajo la capucha: Flash siempre será “The Fastest Man Alive.

    Sin importar cómo le trate la vida, lo mucho que madure o lo duro que intente disociarse de la R de Robin, Dick Grayson siempre será conocido como “El Chico Maravilla”. Bien.

    El pseudónimo de Wonder Woman es “El Espíritu de la Verdad”.

    Diana de Themyscira dice mucho de sí misma desde su mismo pseudónimo.

    Es la princesa de las amazonas e hija de Hipólita, quien en la mayoría de acepciones del mito la concibió al modelarla directamente del barro, y a quien un hálito del mismísimo Zeus dotó de vida.

    Junto a su madre y hermanas, vive en una isla al margen del mundo de los hombres, poblada exclusivamente por mujeres semideíticas que han abolido cualquier forma de opresión y que fueron en su día nombradas por los dioses olímpicos las campeonas y protectoras de la humanidad.

    También tiene un lazo que obliga a quien rodea a decir la verdad y, como todas sus hermanas, unos brazaletes impenetrables capaces de devolver cualquier impacto que reciban con la misma fuerza. Ah, y durante la edad de oro era habitual que utilizara un avión capaz de volverse invisible.

    No es el set de poderes más extraño del que goza el comic norteamericano, pero tampoco es precisamente el mejor para hacer una línea de juguetes.
  • Vía ComicsAlliance
  • Wonder Woman no es tan fácil de definir a priori. No es como si fuera un villano basado en el frío y se llamase Capitan Frío, o un héroe basado en el calor y se llamase…Ola de Calor.

    Lo de Mujer Maravilla tampoco parece particularmente representativo, y más cuando hemos quedado en que “The Boy Wonder” sirve para definir también a Robin, ¿no?

    Al fin y al cabo, no es más maravillosa que Superman, el cual tampoco es mucho más súper que Wonder Woman.

    Aún así, resulta que eso de llamarla “The Spirit of Truth” es casi más definitorio que llamar a Flash es El Hombre Más Rápido Que Existe.
  • ¿Quién es Wonder Woman?

  • Wonder Woman fue creada por William Moulton Marston y Elizabeth Holloway Marston, una pareja de psicólogos con ideas radicales para sus contemporáneos sobre el feminismo y con una obsesión por el tratamiento psicológico de la mentira, la sumisión y las cadenas de la esclavitud.

    Los Marston creían en el poliamor, en la homosexualidad y en una sociedad matriarcal como remedio a un mundo que, en mitad de la I Guerra Mundial, se hacía más insostenible que nunca.
  • Vía ComicsAlliance
  • En su primera aparición, Diana subvertía los roles de género rescatando al piloto Steve Trevor de morir ahogado.

    El lazo de Hestia que porta es una alegoría al polígrafo que el propio Marston creara en el siglo pasado.

    La misma isla de Themyscira se explica a partir de la novela “Herland” (1915), la utópica isla despoblada de hombres con la que la también feminista Charlotte Perkins Gilman teorizaba acerca de la autonomía sexual reproductiva de la mujer como camino para el progreso humano.

    Por supuesto, la visión progresista del personaje la hizo granjearse no pocos enemigos.

    Por un lado, una sociedad donde las autoridades veían en ella a un personaje indecente que instigaba la homosexualidad y la violencia entre los jóvenes. Fue criticada por la iglesia por “no ir lo suficientemente tapada”.

    Y se trató de relegar al personaje a un segundo plano por parte de la acción más reaccionaria de la doctrina McCarthy y de voces como la de Fredric Wertham y su infame “La Seducción del Inocente” (1954).

    Por otro lado, la acción de editores y autores que, para salvaguardarla de la quema, extirparon las cualidades más subversivas del personaje, llegándola incluso a poner a trabajar de secretaria de la Sociedad de la Justicia de América, en un puesto donde no pudiera atentar contra los privilegios ni el amor propio de ningún lector conservador.
  • Vía Pinterest
  • No obstante, Wonder Woman no tardó en abrirse camino a lo largo de los tiempos.

    Y pese a protagonizar una, en el mejor de los casos, correcta serie setentera que se olvidó de las raíces greco-latinas del personaje, o de determinadas etapas concretas que la reducían a un icono de moda norteamericano entre lo kitsch y lo directamente feísta, Diana se encuentra en esa categoría de personajes larger-than-life para los que un mensaje no se puede nunca terminar de disociar del personaje.

    No se puede, por lo tanto, entender a Wonder Woman, sus orígenes y lo que la define como mito sin entender la visión de sus autores y la convicción que tenían del cómic como medio capaz de transformar la sociedad.

    Wonder Woman era algo más que un personaje, era un icono. Es algo por las que las mejores historias de Wonder Woman siempre se han caracterizado, y algo que la mayoría de autores siempre han tenido presente.
  • Vía Tumblr
  • ¿Qué significa Wonder Woman?

  • Volviendo al plano de los cómics, Wonder Woman es, para muchos, la gran desconocida del panteón deceíta. Pero no desconocida como cualquier héroe secundario y terciario, sino desconocida a plena vista.

    Wonder Woman es uno de esos personajes de los que se puede decir tranquilamente que su no tan masiva representación en la cultura popular no se debe precisamente a una infrarrepresentación en su medio natural, sino más bien a cierta falta de visión por parte de sus responsables o quizás a una carencia de ese punto de fortuna que todos los personajes necesitan en algún momento dado.

    Para DC Comics, hay una Trinidad que epitomiza la categoría de héroe. Son, por así decirlo, la referencia que el resto de héroes utilizan para definirse: Batman, Superman y Wonder Woman.

    Y al igual que ellos derivan de distintos personajes arquetípicos que les dieron forma, podría definirse a casi todos los superhéroes modernos a partir de ellos tres.

    Si Superman apadrina la ciencia ficción futurista y los mundos alienígenas (aparte de ser en sí mismo epítome de héroe) y Batman simboliza la idea del vigilante callejero, de lo detectivesco y lo paranormal, Wonder Woman representa la faceta de todo lo mitológico, lo mágico y lo sobrenatural que alberga el mundo del cómic. Ahí es nada.

    Wonder Woman es además tradicionalmente representada como una de las heroínas más poderosas del su mundo.

    En “Por Mil Años” (2000), Joe Kelly relata una de las visitas de Thor al reino de los hombres.

    A diferencia de la visión marvelita del personaje, el dios nórdico de DC se representa la mayor parte del tiempo anclado a su panteón mitológico habitual.

    Revive eternamente los pasajes descritos en las sagas vikingas y lucha en el Ragnarok, donde muere y revive por los siglos de los siglos en un ciclo, si bien menos emocionante que el interpretado por Chris Hemsworth en el Universo Cinematográfico de Marvel, sí bastante más clásico.

    Es, por tanto, doblemente significativo que cuando el hijo de Odín acude a nuestro mundo, no es a otra sino a Diana de Themyscira a quien pide ayuda en su guerra para batir a Jörmungandr, pues hasta en el panteón nórdico es bien sabido que Wonder Woman es la mejor guerrera de entre los dioses olímpicos, tal es su fama. Diana es para ellos la campeona de Midgard, y su acompañante Superman, quien parte junto a ella, no es tomado por Thor como otra cosa que su humilde escudero.

    En épocas más recientes, como en “Flashpoint (2011), Geoff Johns describe una línea temporal distópica causada por Flash donde Superman cayó en manos del gobierno norteamericano en vez de en la granja de los Kent, y donde por tanto no existe la idea de héroe como tal, tan sólo las poderosas y distorsionadas versiones de los habitantes más poderosos del mundo.

    Bajo ese juego y premisa, todas las naciones, todos los héroes y villanos de la tierra (desde Batman a Cyborg, pasando por Deathstroke o Lex Luthor) serían poco más que ratas tratando de sobrevivir a una guerra de proporciones bíblicas causada entre amazonas y atlantes, donde Wonder Woman y Aquaman lucharían por el control de este mundo.

    Vamos, que resulta que, también dentro de su propio marco narrativo, resulta ser un personaje decisivo.
  • “Fotograma de la película The Flashpoint Paradox (2013)”
  • La cosa no acaba aquí, y Wonder Woman no es solo es determinante en el plano físico.

    Ella es el avatar de la empatía, de la bondad, de la creencia de que todo individuo tiene el potencial para hacer el bien.

    La hija de Hipólita es el ejemplo a quien otros héroes acuden cuando surgen los problemas.

    Wonder Woman apela tanto o más que Superman a la noción misma de heroicidad. A diferencia del chico de Kansas, ella tiene una visión global como meta-humana a la hora de enfrentarse a los problemas.

    Clark Kent vive preso de la dicotomía entre lo que una buena persona debe hacer y lo que la sociedad espera que haga alguien como Superman. El todopoderoso Kal-El según la escala de valores que el insignificante Clark Kent pueda plantear.

    Wonder Woman lo tiene claro.

    En “Hiketeia” (2004), Greg Rucka describe a una Diana impasible ante las súplicas del Caballero Oscuro por enviar a una joven criminal ante la justicia, tan sólo porque Diana está convencida del bien que alberga en la chica.

    No duda en hacer algo “ilegal”. No duda en plantarse frente a Batman. Su fe en la bondad es absoluta, y su determinación, inquebrantable.

    Es a la vez la guerrera decidida a combatir el mal en todas sus formas (dioses renegados, demonios, capataces que explotan a los trabajadores) como el avatar del amor, la justicia y la paz.

    Ha sido tanto la única capaz alzar la voz y lanzarse a combatir peligros e injusticias frente a los que el resto de sus compañeros de la Liga tenían una visión ambivalente, como la única capaz de proponer algo tan lógico como ser embajadora de Themyscira en las Naciones Unidas, convirtiéndose así en el puente entre dos mundos.

    Y eso no es todo.

    Cuando su origen, hazañas y motivaciones comenzaron a propagarse, Diana se convirtió en el arquetipo superheroico de la mujer empoderada e independiente por excelencia.

    Por mucha exposición que otras heroínas como Catwoman o Tormenta hayan tenido, ninguna ha simbolizado lo que simboliza Wonder Woman. Por muy poderosas que sean Big Barda o Miss Marvel, ninguna ha representado el poder femenino como lo representa ella.
  • Vía Lacasadeel
  • Entonces tenemos que, in-universe, Wonder Woman es un tanque imparable capaz de hablar de tú a tú en términos de poder a héroes como Aquaman y Superman, que es fundadora de la Liga de la Justicia y que es una de las tres caras de la Trinidad…

    …Y out-universe hablamos de la madre de todas las heroínas del cómic moderno, y su icono feminista por antonomasia.

    ¿Por qué hemos tenido que esperar a 2017 para ver su película?

    El guión de Wonder Woman era, junto con el de Watchmen, uno de esos guiones que había dado vueltas y vueltas por Hollywood durante décadas.

    ¿Por qué hemos podido ver entre tanto producciones tan notables como la genial película de animación “Wonder Woman” (2009) de Lauren Montgomery?

    El Universo Animado de DC siempre se ha caracterizado por su capacidad y excelencia a la hora de abordar conceptos difícilmente asumibles para producciones de imagen real.

    ¿Pero es acaso Wonder Woman difícil de asumir? ¿Lo es, cuando ya hubo y hay producciones (bastante más modestas) prodigándose en televisión con protagonistas femeninas fuertes como amigas y compañeras de batalla como “Supergirl” (2015), cuando no personajes como “Xena: La Princesa Guerrera (1995) directamente inspirados en ella?
  • “Escena de Wonder Woman (2009)”
  • Las superheroínas en el cine

  • Aunque hayamos hablado de mala suerte con el timing, o de poca versatilidad comercial, lo cierto es que la verdad es tan obvia como imposible de justificar.

    Vivimos en una sociedad que puede asumir varios enfoques cuestionables de Batman o que puede asimilar dos reboots en la misma década de Spiderman sin que eso afecte al futuro de esos personajes en el cine. Que puede absorber las pérdidas de proyectos que no llegan a cuajar para intentarlo de nuevo unos años más tarde. Que, en definitiva, puede asumir riesgos.

    No obstante, ante protagonistas femeninos, la industria es implacable.

    Las películas de superheroínas que no han cuajado no habían tenido jamás una segunda oportunidad.

    La fama de la que dotó Michelle Pfeiffer a Catwoman y que dinamitó económicamente una excesivamente alienígena película de Pitof con Hale Berry como protagonista hizo que no se haya vuelto a hablar de ver a la señorita Kyle por el cine en una película en solitario.

    Cuando han resultado ser rentables y funcionar en taquilla, inexplicablemente se les ha negado la oportunidad de una película en solitario (Disney no solo privó inexplicablemente a la Viuda Negra de una película en solitario, también incluso llegó a borrarla del merchandising).

    Fox tiene un plantel envidiable de personajes femeninos potentes, desde Tormenta a Mística, pero parece que a diferencia de sus compañeros masculinos Wolverine y Deadpool, a las chicas les sigue costando protagonizar una película en solitario.
  • Vía ComicVine
  • La razón que argumenta la industria es que las superheroínas no son rentables. Que las superheroínas no llenan salas. Que sus figuras no se venden. Pero es mentira.

    Las heroínas no funcionaban porque no se las permitía funcionar. No podían dar pasos en falso. No se permitía a la industria construir el camino para que el público tuviera, de base, el deseo de verlas, estando infrarrepresentadas e invisibilizadas ante sus ojos.

    Cuando Cartoon Network cancela “Young Justice” por las bajas ventas de merchandising ignora deliberadamente que el público mayoritario de la serie eran mujeres de entre 20 y 30 años.

    Cuando una serie regular de cómic como “Batgirl” triunfa entre el público femenino y es un éxito masivo de ventas hay una lección importante que aprender. Las heroínas venden lo mismo y el público femenino se entrega igual.

    Lo único que realmente necesitan es que al público le den las mismas oportunidades de disfrutar de esas obras, y que esas obras estén a la altura del público. Como cualquier otra, vaya.

    Cuando Diane Nelson, jefaza de Warner (y que venía de ser presidenta de DC Comics), comenta los inicios de la producción de Wonder Woman, habla sobre que Wonder Woman tenía que funcionar. Debía funcionar.

    Lo que ella sabía es que Wonder Woman lo iba a tener más difícil que cualquier otro héroe masculino. Su éxito podría abrir las puertas a ver más y más superheroínas en pantalla grande.

    Si fallaba, como ocurriera con el piloto de su serie en 2011, alimentaría el discurso de los más rancios y difícilmente volvería a la palestra.

    Por todas las películas de superheroínas que habían fallado, Wonder Woman tenía que triunfar.

    Y aquí es donde el destino o el buen hacer provoca que esta vez sí.
  • Vía Dccomics
  • Man of Steel” (2013) puso el punto de partida idóneo para que sus compañeros de páginas pudieran prodigarse por las salas.

    Batman v Superman: Dawn of Justice” (2016) introdujo a Wonder Woman en su universo y ante el gran público. Zack Snyder volvió a demostrar tener buen ángel en el casting al proponer a Gal Gadot como Diana de Themyscira.

    Pero ante todo, Patty Jenkins demostró tener ambición no sólo para hacer una buena película de superhéroes, sino para dirigir una película redonda.
  • La película

  • “Wonder Woman” (2017) es tremendamente fiel al concepto que los Marston habían descrito justo hace 75 años.

    Su descripción de Diana es fuerte, decidida. No se resigna a las reglas que el mundo quiere establecer para ella.

    Su visión de la justicia la hace tener que enfrentarse a enemigos y aliados, pero siempre es fiel a la misma. Pese a ser tan fuerte como su contrapartida en papel, es humana y empática. Cae, pero sólo para volver a levantarse.

    Hay algo en la cinta que te hace ser un espectador pasivo de sus hazañas y disfrutar por ello, al mismo tiempo que te hace querer ser ella. Wonder Woman lucha por lo justo, y lo hace molando.

    Diana descubre el mundo de los hombres de manera súbita y todo le parece nuevo y extraño. Esto no sólo vale para unos cuantos momentos particularmente divertidos, como su descubrimiento del helado, tal y como lo hiciera en los cómics recientes o en su aparición en la película animada “Justice League: War” (2014), sino también para los más dramáticos.

    La pasividad y tranquilidad con la que el mundo del hombre ha asumido las desgracias que su sociedad provoca es algo que no termina de hacer click en su cabeza.
  • “Escena de Justice League: War (2014)”
  • Como en sus cómics, irradia luz. Todos los personajes que la rodean parecen embutidos en esa aura que el propio personaje provoca.

    Como relata Zoe Williams en su artículo “Why Wonder Woman is a masterpiece of suvbersive feminism”, incluso el hecho de retratar a Robin Wright, la eterna damisela en apuros de “La Princesa Prometida” (1987), como la todopoderosa Antíope, hermana de Hipólita y mejor guerrera de entre las amazonas, es también un acto feminista.

    Además, Wonder Woman es una película formalmente maravillosa.

    Abre con óleos animados relatando el origen mitológico de las amazonas. Su fotografía puede pasar de una Themyscira impresionista a una crudeza espeluznante en mitad de las trincheras de tierra de nadie.

    Bajo el yelmo y coraza de un Ares al más puro estilo George Perez, se encuentra un dios de la guerra más cercano al que retrata Velázquez que al enemigo de Kratos en “God of War” (2005).

    Su ritmo no decae en toda la cinta, incluso durante un tercer acto angustiosamente largo para Diana, que agarra al espectador nada más comenzar su clímax y no lo suelta hasta que la eléctrica melodía del violonchelo de Tina Guo estalla en los títulos de crédito.

    Pero lo más maravilloso de la película es lo que consigue

    Wonder Woman es una película que demuestra que hay lugar para el cine de superhéroes protagonizado por mujeres. Que ha conseguido romper ese techo de cristal que tenían las directoras y que las relegaba a un segundo plano a la hora de dirigir superproducciones frente a sus colegas masculinos.

    Ha demostrado lo que no hacía falta demostrar, ha evidenciado algo por lo que todo el mundo clamaba. Como relataba la propia directora, y dando la razón a esa idea de los Marston acerca del cómic, su personaje está cambiando el mundo.

    En su ensayo “La Historia Secreta de Wonder Woman” (2014), Jill Lepore coloca a la princesa amazona como el nexo de unión entre la Primera ola del feminismo (aquella cuyas sufragistas inspiraron al matrimonio Marston para la génesis del personaje) y la Segunda (los movimientos civiles y las luchas por las conquistas sociales de los 70 que la adoptaron como símbolo).

    Para Lepore, la importancia del personaje de Wonder Woman, de sus poderes, de sus herramientas y uniforme, de sus historias, radica en su potencial evocador.

    Wonder Woman no es una mujer superior a las otras, es la idea del potencial de cualquier mujer sin nadie que la oprima. Que de su identidad y significado se apropie la sociedad responde a algo tan natural y necesario como crear un nuevo paradigma, dar nombre a un nuevo arquetipo.

    Muchas veces y de manera coloquial, cuando se quiere destacar lo fuerte, inteligente o valiente que es una mujer, decimos que es una “Superwoman”, el resultado de trasladar en femenino el exclusivo y excluyente símbolo universal (masculino) del súper hombre. 

    Ahora que tenemos un nuevo icono, quizás sea hora de que empecemos a llamar a las cosas por su nombre.
  • Vía Warnerbros
  • ¿Quieres saber cuáles son los 9 mejores cómics de Wonder Woman? Descúbrelos aquí.
    O, si lo prefieres, entérate de nuestro Top 6 de cómics de Wonder Woman en esta vídeoreseña.

    Imágenes | Haciendo click en cada imagen podrás acceder a su fuente.

Álvaro Martín de Ruedas


Artista plástico y visual y consumidor habitual de cultura pop. También dibujo tebeos, escribo artículos y en general, investigo en torno al entretenimiento como medio generador de conciencia.

Buscar entradas

Últimas entradas

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies

Acepto