Crítica de “X-Men: Fénix Oscura”: el final de los mutantes de Fox

11/06/2019
  • Despedimos la serie de películas de X-Men con la crítica de “X-Men: Fénix Oscura”, la última entrega de la franquicia cinematográfica de Fox basada en los mutantes de Marvel Comics, creados por Jack Kirby y Stan Lee en los años 60.

  • La gorda ha cantado y el telón ha caído. Los X-Men se despiden de Fox. Con la película de Los Nuevos Mutantes en el limbo, en espera de que su fecha de estreno se concrete, la última producción cinematográfica de La Patrulla-X ha sido estrenada. Nos referimos, claro, a X-Men: Fénix Oscura”

    “X-Men: Fénix Oscura” es la última película de la tetralogía iniciada con “X-Men: Primera Generación”. A su vez, esta película cierra el ciclo iniciado en el año 2000 con el estreno de la primera película de X-Men, la cual fue el arranque de la era moderna de los superhéroes en el cine y marcó una nueva época con respecto al alba de las películas basadas en cómics.

  • La historia de esta cinta, que se desarrolla casi una década después de los hechos de la anterior película, “X-Men: Apocalipsis”, adapta (muy libremente) los eventos narrados en “La Saga de Fénix” y, más concretamente, los capítulos recogidos en el arco argumental del cómic de La Saga de Fénix Oscura”. Es decir, que toma como referencia una de las etapas más brillantes de los mejores cómics de X-Men.

  • La película cuenta cómo, en la nueva continuidad del Universo X-Men de Fox nacida tras los eventos de “Día del Futuro Pasado”, Jean Grey entra en contacto con una Fuerza Cósmica. Debido a este encuentro, todo el potencial psíquico de Jean se ve liberado, pero también sus inhibiciones, traumas y deseos reprimidos

    Mientras la joven mutante trata de lidiar con su nuevo poder y con los fantasmas de su pasado, una siniestra raza alienígena tratará de hacerse con sus habilidades con el fin de utilizarla para llevar a cabo sus malvados propósitos.

    Ahora, ¿es este el final por todo lo alto de la saga o, tan solo, un último clavo en su ataúd?

  • Se acabaron los dolores

  • La saga X-Men lleva ya, desde hace mucho tiempo, haciendo aguas. “X2” fue un hito que hizo más grandes a las sagas de películas basadas en la Patrulla-X, pero desde “X-Men: La decisión final” (la tercera película de la trilogía original), la franquicia no ha levantado cabeza. Salvo honrosas excepciones, eso sí, como “Días del Futuro Pasado”.

  • Mientras las fórmulas narrativas del cine de superhéroes, el diseño de producción y las apuestas audiovisuales y de efectos digitales iban mejorando paso a paso, incluso apostando por propuestas más humildes, los X-Men se han quedado anclados en un estereotipo, un cliché sobado y manoseado: el de los superhéroes que no son superhéroes y que visten chaquetas de cuero tuneadas en lugar de uniformes.

    Vamos, el prototipo de héroe de principios de los 2000 que “El Caballero Oscuro” superó y “Vengadores: Endgame, con todo el UCM a sus espaldas, acabó de enterrar.

    La película que pretende adaptar “La Saga de Fénix Oscura” es otro pastiche mal llevado y ejecutado de todo lo que Fox llevaba haciendo mal desde hace años.

    No es un producto experimental como “Logan”, que bebe de los lodos de Dredd y otras películas basadas en cómics canallas; pero tampoco es un espectáculo al más puro estilo “Guardianes de la Galaxia”. Es un cruce de géneros completamente trasnochado, que demuestra la poca imaginación y solvencia de su director Simon Kinberg, responsable de la producción de horrores como la última de los “4 Fantásticos” entre otros títulos que deberíamos olvidar.
  • Que además, repita el mismo pecado capital de las películas de X-Men, citando elementos de cómic pero sin darle significancia, importancia o sentido a su inserción, es ya la injuria que se suma al insulto de volver a hacer una película regulera basada en “La Saga de Fénix Oscura, uno de los pilares de la mitología de Marvel Comics.

    Sirva como ejemplo de todos estos dislates que a la Fuerza Fénix ni se le da nombre (lo de Fénix es un mote que le ponen los alumnos a Jean Grey); el cameo de Quentin Quire, al que solo reconocerás si conoces los cómics modernos; Jean vistiendo la misma chupa de cuero color burdeos que vistiera Famke Janssen (la anterior Grey) en su momento; Xavier diciendo que su Patrulla-X no son superhéroes, renegando abiertamente del término; o una batalla en plena Quinta Avenida, ejecutada con una falta total de maestrías, de una forma más propia de una teleserie de los 2000 que de las producciones actuales.

  • Un mensaje equivocado

  • Si a esto añadimos que la película pretende tomar por tontos a los espectadores, y en especial a las espectadoras, enarbolando un falso discurso feminista, la cosa incluso duele.

    Jessica Chastain interpreta a una de las villanas más frías y menos carismáticas del cine. Su falta de pulso, identidad y su puesta en escena reprimida hace poco favor a todo el potencial que brindan las grandes mujeres (heroínas y villanas por igual) de los cómics. Que su nombre solo se escuche una vez (en una escena con subtítulos) ya aumenta lo vergonzoso que es el tratamiento aplicado a esta antagonista.

  • A este jarro de agua fría, añadamos el cómo ejecutan el personaje de Jennifer Lawrence. La Mística de esta tetralogía había sido un ejercicio de cinismo mayúsculo, convirtiendo a un personaje tan interesante y complejo como es en la hermana y novia despechada que se torna en mamá gallina.

    El remate de la faena viene dado por el uso del recurso de “la novia en el congelador” que le aplican, para crear mucho “Man’s Pain” en los principales personajes masculinos, en aras de darles motivaciones para volverse contra Jean. Lo dicho, demencial.

    El triplete viene dado ya por el discurso de convertir a Sophie Turner en el eje de la acción, sin un texto firme y fuerte. Los productores parecen confiar más en el carisma y notoriedad de Sansa Stark, y por ello su personaje se desarrolla a golpe de sensiblería barata, clichés y bastantes sinsentidos. Todo muy en la línea de lo peor visto anteriormente en películas del género.

  • Si por lo menos, con todo, la historia fuera coherente, sesuda o tuviera algo de alma, podríamos salvar algo de ella. Pero olvídate de eso. También se busca algo de espectáculo, por encima de la calidad del relato. Y ni eso consiguen ejercutarlo con resultados óptimos.

    Si, por lo menos, los actores no transmitieran la sensación de querer acabar cuanto antes con este bodrio y pasar a otra cosa, ya no te contamos lo contentos que estaríamos y lo satisfechos por lo que nos daríamos.

    En fin, con esto queda claro: “X-Men: Fénix Oscura” no es nuestra película preferida de 2019. Es medio paso adelante y cuatro para atrás en el género de las películas de superhéroes. O, al menos, ese es nuestro parecer. Creemos que, con todo lo que se podía contar y desarrollar, esta cinta apenas araña toda la superficie del potencial que una franquicia tan rica como la de los mutantes puede ofrecer.

  • Ahora bien, no nos malinterpretéis. En Akira Comics somos fans de las películas de superhéroes. Y aunque este es el decepcionante fin de una era, queremos ser positivos acerca del futuro. Ahora que los mutantes (Patrulla-X, Masacre, X-Force, etc…) y los 4 Fantásticos regresan a Marvel, quizá el porvenir les depare caracterizaciones más dignas.

  • ¿Quizá la Fase 4 o la Fase 5 sean la clave para ver en todo su esplendor a la familia Richards o a los alumnos de Charles Xavier? Así lo esperamos.

  • Imágenes | Akira Cómics.

El Staff


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